El Rumbo


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EL CAmino de la AUTODEPENDENCIA

Seguramente hay un rumbo posiblemente

y de muchas maneras personal y único.

Posiblemente haya un rumbo seguramente

y de muchas maneras el mismo para todos.

Hay un rumbo seguro y de alguna manera posible.

De manera que habrá que encontrar ese rumbo y empezar a recorrerlo. Y posiblemente habrá que arrancar solo y sorprenderse al encontrar, más adelante en el camino, a todos los que seguramente van en la misma dirección.

Este rumbo último, solitario, personal y definitivo, sería bueno no olvidarlo, es nuestro puente hacia los demás, el único punto de conexión que nos une irremediablemente al mundo de lo que es.

 Para mí estos caminos inevitables son cuatro:

1.-  El camino del encuentro definitivo con uno mismo, que yo llamo

El camino de la Autodependencia.

 2.-  El camino del encuentro con el otro, del amor y del sexo, que llamo

El camino del Encuentro.

 3.- El camino de las pérdidas y de los duelos, que llamo

El camino de las Lágrimas.

 4.-Y el camino de la completud y de la búsqueda del sentido, que llamo

El camino de la Felicidad.

Llamemos al destino final como cada uno quiera: felicidad, autorrealización, elevación, iluminación, darse cuenta, paz, éxito, cima, o simplemente final… lo mismo da. Todos  sabemos que arribar con bien allí es nuestro desafío.

Ojalá nos encontremos allí.

Querrá decir que ustedes han llegado.

Querrá decir que lo conseguí también yo.

JORGE BUCAY

 

Aquí me gustaría recordarles o recomendarles buscar la entrada referida a “La Alegoría del Carruaje” ayudará a tener mucho más claro hacia a donde trata de llevarnos este hermoso libro.

Para entender la dependencia, vale la pena empezar a pensarnos de alguna manera liberados y de muchas maneras prisioneros. En este “casi ser y casi no ser” que evoca el poeta, pensarnos desde la pregunta: ¿Qué sentido y qué importancia le dará cada uno de nosotros al hecho de depender o no de otros?

Dice el autor:

Retomo aquí el lugar donde una vez abandoné una idea, que definí con una palabra inventada: Autodependencia.

¿No había ya suficientes palabras que incluyeran la misma raíz?

Dependencia

Co-dependencia

Inter-dependencia

In-dependencia

¿Hacía falta una más?

Creo que sí.

La palabra dependiente deriva de pendiente y pendiente significa también incompleto, inconcluso, sin resolver.Dependiente es aquel que se cuelga de otro. Al depender de otros para que nos digan quiénes somos, a nuestros ojos y nos vemos solamente a través de los ojos de los demás. Depender significa literalmente entregarme voluntariamente a que otro me lleve y me traiga, a que otro arrastre mi conducta según su voluntad y no según la mía.

Termina conduciendo irremediablemente hacia la imbecilidad. La palabra imbécil la heredamos de los griegos  (báculo: bastón), quienes la usaban para llamar a aquellos que vivían apoyándose sobre los demás, los que dependían de alguien para poder caminar, sin tener ningún impedimento físico que los obligara a. Aquellos adultos sanos que sigan eligiendo depender de otros se volverán, con el tiempo, imbéciles sin retorno. La causa de ello son muchas, pero, no puedo justificar la dependencia porque no quiero avalar la imbecilidad.

Fernando Savater hace un análisis de las distintas clases de imbéciles y expone:

Los imbéciles intelectuales aquellos que cuando tienen que tomar una decisión van por el mundo preguntando: ¿Cómo soy? ¿Qué tengo que hacer? ¿Adónde tengo que ir? ¿Qué harías en mi lugar?

Los imbéciles afectivos los que dependen todo el tiempo de que alguien les diga que los quiere, que los ama, que son lindos, que son buenos.

Un imbécil afectivo está permanentemente a la búsqueda de otro que le repita que nunca, nunca, nunca lo va a dejar de querer. Todos sentimos el deseo normal de ser queridos por la persona que amamos, pero otra cosa es vivir para confirmarlo.

Los varones tenemos más tendencia a la imbecilidad afectiva que las mujeres. Ellas, cuando son imbéciles, tienden a serlo en hechos prácticos, no afectivos.

El 95% de los hombres está con otra mujer, conviviendo o casi. En contra posición El  99% de las mujeres sigue viviendo sola o con sus hijos. Hablamos con ellas y dicen:

—Una vez que resolví cómo hacer para arreglar la canilla y que acomodé el tema económico, para qué quiero tener un hombre en mi casa, ¿para qué me diga “tráeme las pantuflas, mi amor”?

Los imbéciles morales, los que necesitan permanentemente aprobación del afuera para tomar sus decisiones.

Cuando alguno de estos modelos de dependencia se agudiza y se deposita en una sola persona del entorno, el individuo puede llegar a creer sinceramente que no podría subsistir sin el otro. Todo lo que hace está inspirado, dirigido, producido o dedicado a halagar, enojar, seducir, premiar o castigar a aquel de quien depende.

Este tipo de imbéciles son los individuos que modernamente la psicología llama COdependientes. Un codependiente es un individuo que padece una enfermedad similar a cualquier adicción, diferenciada sólo por el hecho (en realidad menor) de que su “droga” es un determinado tipo de personas o una persona en particular. La codependencia es el grado superlativo de la dependencia enfermiza.

Alguna vez han escuchado: “¿Es que no puedo vivir sin él?

La verdad es que siempre puedo vivir sin el otro, siempre, y hay dos personas que deberían saberlo: yo y el otro. Me parece horrible que alguien piense que yo no puedo vivir sin él y crea que si decide irse me muero…

Por eso suelo decir que el codependiente no ama; él necesita, él reclama, él depende, pero no ama.

Me encantaría que la gente que yo quiero me quiera; pero si esa gente no me quiere, me encantaría que me lo diga y se vaya (o que no me lo diga pero que se vaya). Porque no quiero estar al lado de quien no quiere estar conmigo…

Es muy doloroso. Pero siempre será mejor que si se quedara engañándome.

Dice Antonio Porchia en su libro Voces:

“Han dejado de engañarte, no de quererte, y sufres como si hubiesen dejado de quererte”. Pienso que nadie recibe la apreciación de no ser querido gustosamente, para minimizar esa frustración nos volvemos manipuladores:

El primer peldaño es intentar transformarme en una necesidad para vos.

Me vuelvo tu proveedor selectivo: te doy todo lo que quieras, trato de complacerte, me pongo a tu disposición para cualquier cosa que necesites, intento que dependas de mí, reemplazo mi deseo de ser querido por el de ser necesitado. Porque ser necesitado se parece tanto a veces a ser querido…

Pero a veces, a pesar de todo lo que hago para que me necesites,

vos no pareces necesitarme, intento que me tengas lástima…

Porque la lástima también se parece un poco a ser querido…

¿Y si no consigo que te apiades de mí? ¿Qué hago? ¿Soporto tu indiferencia?…

¡Jamás!

Si llegué hasta aquí, por lo menos voy a tratar de conseguir que me odies, porque lo más difícil de aceptar es la indiferencia. Y sucede que uno se topa con gente mala, tan mala que… Yo diría insensible elevada a la encima que ¡ni siquiera quiere odiarnos! Entonces como no consigo que me odie. Trato de que me tengas miedo.

Si no pude conseguir sentirme querida ni necesitada, si te negaste a tenerme lástima y ocuparte de mí por piedad, si ni siquiera conseguí que me odies, ahora vas a tener que notar mi presencia, quieras o no, porque a partir de ahora voy a tratar de que me temas. Cuando la búsqueda de tu mirada se transforma en dependencia, el amor se transforma en una lucha por el poder.

La codependencia se trata y se cura.

La propuesta es:

Abandonar TODA dependencia

Muchos estudiosos del tema dan como solución la INTERdependencia. En la interdependencia yo dependo de vos y vos dependes de mí. La interdependencia parece generar lazos indisolubles que se sostienen porque dependo y dependes, y no desde la elección actualizada de cada uno. Porque los interdependientes son dependientes; y cuando uno depende, ya no elige más…

Así que, aparentemente, sólo queda una posibilidad:

La INdependencia.

Independencia quiere decir simplemente llegar a no depender de nadie. Y esto sería maravilloso si no fuera porque implica una mentira: nadie es independiente. ¿Por qué es imposible la independencia?

Porque para ser independiente habría que ser autosuficiente, y nadie lo es. Nadie puede prescindir de los demás en forma permanente.

Necesitamos de los otros, irremediablemente, de muchas y diferentes maneras.

Ahora bien. Si la independencia es imposible… la codependencia es enfermiza… la interdependencia no es solución… y la dependencia no es deseable… ¿entonces qué?

Examinemos entonces el término “Autodependencia”

Próxima Entrega…

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