Guachirongo… Un pobre de espíritu?


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Así como hay ciudades o pueblos afamados por la altura de un pico o la hondura de un zanjón, por el número de sus torres o por el tamaño de sus toronjas, así hay en el Oeste -en nuestro Oeste venezolano- una ciudad muy celebrada por sus puestas de sol, por la majestad y belleza de sus crepúsculos. Sus moradores son entendidos y expertos en esta materia, doctos en ella, y así dicen, a veces, por ejemplo: «Este verano hemos tenido los crepúsculos más raros -o más largos, o más bellos-, que hemos visto en mucho tiempo»

No sé si esto ha llegado a reflejarse en el carácter de la generalidad de entre ellos; pero un hombre que vivió en estos parajes, un simple de espíritu a quien apellidaban por burla Guachirongo, sí vivió (y murió tal vez realmente) entre las nubes del crepúsculo. Guachirongo hallábase afligido de toda clase de pobrezas y miserias; sus ropas no eran más que harapos; los cabellos le resbalaban en grasientas guedejas por la nuca, la frente y las orejas, y hasta le tapaban los ojos. Así andaba, y algunos perros hambrientos – tan hambrientos y miserables como él mismo – lo seguían por todas partes adonde iba.

Y Guachirogo no tenía ningún inconveniente en ponerse a bailar en medio de la calle, si se lo pedían chicos o grandes; o también, así de repente, sólo porque le venían ganas a él, a la hora del atardecer, mirando un crepúsculo encendido. Fuera de esto, y por extraño que parezca, Guachirongo vendía gritos. Le decían:

-¡Un grito, Guachirongo!

Pero los gritos de Guachirongo eran al precio de tres por locha, ni uno más, ni uno menos; sobre esta base el trato se hacía, se cerraba el negocio, y Guachirongo lanzaba tres gritos sonoros, poderosos, retumbantes, que hubieran despertado la alarma en el vecindario y sus contornos si no fuera porque ya todos por allí sabían muy bien que era aquél el negocio del Guachirongo.

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El dictador y sus demonios… Una contradicción entre el CREER y el HACER


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En su nuevo libro, El dictador y sus demonios (que presentará en la Green Library del MMC Campus de Florida International University, en Miami, el 4 de junio, y el 7 en Houston, Texas, en el Spazio[IN]) reveló los puentes invisibles entre «lo peor del régimen que se puede encontrar en Venezuela y la ilusión y la devoción absoluta, una contradicción increíble».

Con el subtítulo La secta de Nicolás Maduro que secuestró a Venezuela, la investigación —que contó con más de 70 entrevistas— Placer reconstruyó por qué el saibabismo «tiene tanto calado» en su país. «Es algo completamente desconocido en España, donde vivo, pero en Venezuela todo el mundo ha escuchado hablar».

Nicolás Maduro llegó a Sai Baba por su esposa Cilia Flores y su brujo Cirilo Enrique Rodulfo. (Reuters)

Por exótico que suene, en Venezuela el saibabismo existe desde la década de 1970, y se estima que cuenta con unos 200.000 seguidores. «Cuando fui a Putthaparthi me llamó la atención la cantidad de latinoamericanos. La cantidad más alta eran primero los argentinos y luego los venezolanos», observó Placer.

Preguntó por qué. «Descubrí que las primeras traductoras de sus libros al español fueron una venezolana y una argentina, a quienes se les despertó una devoción por él», agregó el periodista. Adelina del Carril de Güiraldes, de Buenos Aires, trató al gurú en la década de 1950, y Arlette Meyer, de Caracas, inició una serie de viajes al ashram en 1972.

Sai Baba murió en 2011 pero sus devotos lo siguen venerando en 113 países.

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Maduro es uno de los millones de devotos que siguen las enseñanzas del que considera su «maestro espiritual» en 113 países del mundo. En su libro De verde a Maduro, Roger Santodomingo escribió que el retrato de Sathya Narayana Rayu Ratnakara —valorado en su niñez como un avatar del dios Visnú, y en su juventud proclamado como la reencarnación del santo Sai Baba de Shirdi— acompañó al sucesor de Chávez en todas sus oficinas, hasta la del Palacio de Miraflores.

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NO SEAS PARTE DEL PROBLEMA. El dolor suele ser un gran MAESTRO


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En vista de la problemática existente en Venezuela con relación al tema de la basura y el hambre que cada día  se hace más notorio en nuestras calles, los venezolanos como personas nobles y solidarias que somos nos hemos encargado de colocar pañitos de agua caliente,  que lejos de ayudar al salir de la situación involuntariamente la estamos agravando y llegara un momento q no la podremos manejar

Que no debemos hacer:

1) No es correcto alimentar a las personas que están en semáforos ni vías publicas, no los estas ayudando estas sembrando en ellos el pensamiento de mendigar, más bien dirija su aporte a organizaciones ellas se encargaran de hacer este trabajo, si usted alimenta o suministra dinero , juguetes, ropa en vías públicas aumentara la cantidad de mendigos en la zona y con la misma la inseguridad para usted y los suyos. Se estima q cada día que pasa se suma a las calles un mendigo mas cuyo tarea es esperar q alguien trabaje por él

2) Crear conciencia esas mismas personas que usted alimenta y que cada día, observa fuera de sus casas y urbanizaciones son las mismas personas que lo vigilan y lamentándolo mucho se prestan para actos delictivo, van más de 1000 casos reportados, donde estos mismo grupos se prestan para casos de extorsión

3) Aunque usted no lo crea este grupo de personas, son los primeros en votar a favor del gobierno porque están convencidos que usted es el enemigo y viven en lo que conocemos como resentimiento social.

Debemos enseñar desde nuestro ejemplo que en la vida nada es regalado que fruto del trabajo y esfuerzo se obtienen los recursos necesarios, no tirados todo el día  en un semáforo o en las esquina de su casa mientras usted sale a luchar y trabajar por su país. Es importante entender que los que estamos aquí  debemos ser una solución, agentes de cambio, dadores de ejemplo y sobre todo personas con ganas de vivir dignamente no permitas que tu comunidad se convierta en una gran miseria tu no trabajaste tanto para esto.

Toma conciencia. Todos unidos para el rescate de nuestros espacios en Venezuela se trabaja no se vive tirado en las calles.

 

Las diferencias


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Los deseos primarios de toda persona son progresar y ser feliz; muchos piensan que una forma efectiva de lograr esos anhelos es la riqueza.

Así como hay personas pobres y ricas, hay países con iguales características. La diferencia entre unos y otros no está en el tiempo durante el cual han sido habitados; así lo demuestran casos como los de India y Egipto, que albergaron grandes civilizaciones hace miles de años y hoy en día son pobres. En cambio Australia y Nueva Zelanda, que hace poco más de ciento cincuenta años eran territorios casi deshabitados y desconocidos, son ahora países desarrollados y ricos.

La diferencia entre los países pobres y ricos tampoco está en los recursos naturales con que cuentan. Japón, por ejemplo, tiene un territorio muy pequeño, del cual el ochenta por ciento es montañoso, no apto para la agricultura ni la ganadería; sin embargo, es una potencia económica mundial que, a manera de inmensa fábrica flotante, recibe materias primas y las exporta, transformadas, a buena parte del planeta, obteniendo de ello riqueza. Suiza no tiene océano, pero cuenta con una de las flotas navieras más grandes del mundo; no tiene cacao, pero fabrica el mejor chocolate; en sus pocos kilómetros cuadrados se pastorea y cultiva sólo cuatro meses al año, ya que en los demás las condiciones climáticas no son favorables, pero produce los mejores lácteos de toda Europa. Al igual que Japón, un país sin recursos naturales que exporta bienes y servicios de excelente calidad, Suiza es un país pequeño cuya imagen de seguridad, orden y trabajo lo ha convertido en la caja fuerte del mundo.

Tampoco la inteligencia de las personas marca una diferencia, como lo demuestran muchos estudiantes de países pobres que emigran a los países ricos, logrando resultados excelentes. Otro ejemplo son los ejecutivos de países ricos que visitan las fábricas de los países pobres, y al hablar con ellos nos damos cuenta de que no hay diferencia intelectual.

Finalmente, tampoco la raza marca la diferencia: tengamos presente que en los países centroeuropeos o nórdicos, los llamados “vagos del sur” demuestran ser una fuerza productiva; no así en sus propios países, donde nunca supieron someterse a las reglas básicas que hacen grande a una nación. Lo que hace la diferencia, entonces, es la actitud de las personas.

Al estudiar la conducta de los individuos en los países ricos se descubre que la mayor parte de la población sigue estas reglas, no importa el orden que se discuta:

  • La moral como principio básico.
  • El orden y la limpieza.
  • La honradez.
  • La puntualidad.
  • La responsabilidad.
  • El deseo de superación.
  • El respeto a la ley y los reglamentos.
  • El respeto al derecho de los demás.
  • El amor por el trabajo.
  • El afán de ahorro e inversión.

¿Necesitamos más leyesNo, sería suficiente cumplir y hacer cumplir estas simples reglas. En nuestros países latinoamericanos, y en el resto de los países pobres, sólo una mínima parte de la población las sigue en su vida diaria. No somos pobres porque nos falten riquezas naturales o porque la naturaleza haya sido cruel con nosotros: simplemente carecemos del carácter para cumplir estas premisas básicas y elementales del funcionamiento social.

Víctor Manuel Uribe

 

¿Quién dijo miedo?; por Leonardo Padrón


“No temas ni a la prisión, ni a la pobreza, ni a la muerte. Teme al miedo”.
Giacomo Leopardi.

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¿Quién dijo miedo? El gobierno. Dijo ¡Buu! Asústate. Si no votas por mí llegará el apocalipsis, el diluvio, la sangre. Ajá. Y esto en lo que hoy chapoteamos, ¿qué es? ¿El mar de la felicidad, versión Venezuela? ¿O uno de los círculos del infierno de la Divina Comedia de Dante?  El régimen, ante la estampida de sus seguidores, los amenaza con el advenimiento del caos. Vota por nuestros diputados o el destino será tenebroso.

Como si no fuéramos ya inquilinos de la oscuridad.

“¿Qué sería del poder sin el miedo? Sin el miedo que el propio poder genera para perpetuarse”. Esta frase es nada menos que del mismísimo Eduardo Galeano, alguien que solía mostrar su entusiasmo con el proyecto de Hugo Chávez. Vaya paradoja. Ahora sus palabras sirven para describir al calco la estrategia que el comandante, no tan eterno, y ahora su errático heredero han implementado para preservar las mieles del poder.

♦♦♦

El ambiente es de zozobra químicamente pura. La cercanía de las elecciones parlamentarias ha llevado las expectativas al límite. Estamos en el punto de ebullición. Es la imagen del agua asomando sus primeras burbujas en la olla. Andamos con una sensación de noveno inning con las gradas ardiendo, de juego de fútbol acercándose al minuto 90, de película próxima a los créditos finales, de equilibrista trastabillando en la cuerda floja. Esto ya no da para más, es la opinión general. Nos encontramos en el sótano 5 de la crisis y muchos aseguran que ya no quedan más pisos hacia el fondo de la tierra. Pero seamos justos, es una sensación en la que tenemos meses (¿años?) viviendo. Y no hay cuerpo —ni país— que aguante tanta tensión.

El fracaso de la gestión presidencial es ensordecedor. Hay alboroto en los pasillos del partido de gobierno. Hay disidentes tronando en voz alta. Y Maduro sólo opta, cual guapetón de barrio, por amenazar. Grita. Farfulla. Se pone estentóreo. Está apelando a la última carta posible: el miedo.

Entonces anuncia que el país entrará en clima de guerra si la revolución pierde, que la tragedia se abatirá sobre todos, que las avenidas se llenarán con el tronar de los “caballos de hierro”, que él mismo se lanzará a la calle. Ante tal retórica, sin duda, hay gente que se espanta, se repliega. Es una vieja fórmula: la amenaza como herramienta de control social.

Czeslaw Milosz decía que el miedo era el principal habitante de Europa en el siglo XX.  Los estados totalitarios hacen uso frecuente del miedo para sojuzgar a las masas. Y ante la ruina monumental que hoy somos, no le queda otra opción al régimen. Si a eso le sumamos el triunfo de la oposición que anuncian  las encuestas y el hervor de la crisis económica, es natural que el país entero se pregunte- con extrema inquietud- qué va a pasar en diciembre.

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Me encuentro a un amigo en un cóctel. Me comenta que hace poco fue secuestrado cuando regresaba a su casa. Lo lanzaron a la parte posterior de su camioneta. El corazón se le convirtió en miedo. Rogaba que no lo mataran. Los criminales negociaban el monto del rescate con sus familiares. Estaban como apurados. Entonces le comentaron: “Chamo, es que ahorita estamos chambeando full porque no sabemos lo que va a pasar en diciembre”.

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En una conversación vecinal con el director de Polibaruta, éste asomó un dato que fue sintomático de la zona de oscuridad a donde hemos llegado. Decía que a la hora de analizar los delitos  se llegaba a la conclusión de que gente que antes no delinquía, ahora lo hace. Al oír eso me arrasó la tristeza.

Hay venezolanos que han comenzado a delinquir para sobrevivir a la penuria económica. Hombres que se inician arrebatando un celular a cualquiera en la calle, para luego venderlo por una cantidad de dinero que resolverá la compra de útiles y uniformes de sus hijos y el mercado de los próximos días. Habrá calmado su vergüenza ante la posibilidad de no cumplir con su rol de proveedor del hogar. La conciencia, pues, la esconderá en la última gaveta. Avalado por la impunidad,  reincidirá una y otra vez. Escalará niveles en el calibre de los delitos. Obtendrá dinero de manera tan fácil que se asombrará. Sentirá que sus dificultades se comienzan a resolver. Se tornará insaciable. Lo convencerán que con un arma es más seguro. Quizás un día, ante una imprevista resistencia o ante su propio miedo, disparará el arma. Habrá nacido un asesino. ¿Cuántas veces al día está ocurriendo este fenómeno en las calles de Venezuela?

Al hombre nuevo se le han llenado las manos de sangre.  Y eso, a cualquier sociedad, le da miedo.

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Tengo una reunión pactada en el café de un centro comercial. Llego temprano. El interior del local está abarrotado. Me toca sentarme en las mesas que colindan con la calle. Están separadas de la calzada apenas por una baranda. Me siento expuesto, vulnerable. Siento, en una palabra, miedo. Miedo de que pueda asomarse un delincuente por la baranda y atracar a los que allí estamos. Al instante, surge un hombre de roído aspecto, tiene las manchas del asfalto en la cara, su ropa es un andrajo total. Observa a los clientes y, en un tris, alza el pestillo de la baranda y entra al local. “Listo, me atracaron”, pensé. Pero al soplo entendí que era un zombi de la pobreza extrema, un indigente. Me pidió dinero para comer. En su boca apenas pendía un diente negro que amenazaba con caer al vacío en cualquier momento. Le dije la verdad: “No tengo sencillo, amigo”. Su respuesta no tuvo desperdicio. Con gesto rápido sacó del bolsillo posterior del pantalón su cartera y me dijo: “Tranquilo, yo te cambio. ¿Cuánto tienes ahí?”.

A veces el miedo puede transformarse en carcajada.

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¿Recuerdan cuando antes todas las noticias de la crónica roja cabían en la última página del periódico? Hoy, en cambio, hay más delitos que papel periódico, lo cual de por sí es un delito. Pero el hecho es que ni las redes sociales se dan abasto. Nuestra violencia es un desagüe sin pausa.

Un miércoles de octubre la prensa anunciaba un crimen, tan trágico como rutinario: “Mataron a un comerciante y secuestraron a su hermana”. La reseña dejaba la sensación de que la fatalidad se había ensañado con la familia Eiriz Vega. No sólo acuchillaron al dueño de la casa, no sólo desvalijaron la casa y se llevaron el carro, sino que además se llevaron secuestrada a la hermana de la víctima. La nota de la periodista Angélica Lugo en El Nacional resaltaba un dato perturbador: “hasta el cierre de esta edición la mujer de 21 años permanecía secuestrada”. Me quedé largo rato reflexionando sobre el dolor de esa familia. A cualquiera le podría pasar algo así. El miedo revoloteó alrededor como un pájaro sombrío.

Sorpresa. Dos días después el evento vuelve a ser noticia  con una vuelta de tuerca inesperada. La joven plagiada era cómplice en el homicidio de su hermano. Fingió su secuestro. Era amiga de los tres delincuentes. La atraparon en un hotel del centro de Caracas vendiendo el carro hurtado. ¿Qué hace que una mujer sea capaz de asaltar su propia casa y matar a su hermano?

Lo que da miedo es la dimensión amoral que hoy gravita sobre los venezolanos.

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A propósito de las arengas presidenciales donde se derraman tantas palabras sobre la paz, una línea de Gonçalo Tavares: “Una sola bala pesa más en la existencia individual que un discurso de diez mil palabras”.

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El miedo a vivir en Venezuela. El miedo a tanta incertidumbre. El miedo del Fiscal Nieves a ser un preso como la jueza Afiuni. El miedo a la noche. El miedo a disentir. El miedo a ser despedido de un ministerio por tener una foto de una marcha opositora. El miedo a perder el dinero de las misiones, ese que te exige gritar “viva la revolución”. El miedo a los colectivos armados. La obediencia como efecto del miedo.

El miedo del régimen a perder su reino. Al hartazgo convertido en voto castigo. A su precaria existencia sin Chávez.

En esta campaña, la única oferta electoral del gobierno es el miedo. Dicen ¡Buu! “Si no estoy yo en el poder, viene la penuria”, remachan. Por tradición, sólo amenaza el que se siente perdedor. Igual que la estrategia del kirchnerismo en las elecciones argentinas. Es lo que requiere el Estado para controlarnos. “El miedo manda”, decía Galeano.

Pero hay que olfatear la calle. Encuestar la rabia, la humillación, el cansancio. Hoy pareciera imponerse un solo miedo: el miedo a que este desastre se prolongue. Ya la gran mayoría no cree en las amenazas de siempre. Entonces, ha llegado la hora de decir, retadora y libremente: ¿Quién dijo miedo?

Ya hoy no se trata de tener miedo, sino de quitarlos del medio. Con la legítima herramienta del voto. Por una sencilla razón: tienen 17 años estorbando el derecho de un país entero a ser normal.

Y es el momento. ¿Quién dijo miedo?

 

Sin embargo….

Padrón dice: “Esto ya no da para más, es la opinión general. Nos encontramos en el sótano 5 de la crisis y muchos aseguran que ya no quedan más pisos hacia el fondo de la tierra. Pero seamos justos, es una sensación en la que tenemos meses (¿años?) viviendo”. En efecto, años. Décadas.

Cabria acotar que la llamada cuarta republica y gobiernos anteriores han sido niños de pecho ante este descarado régimen.

Cuando investigamos el pasado del país, 1998 hacia atrás, nos encontramos las mismas referencias a situaciones terminales, a inseguridad terrible, a corrupción rampante, a escasez, a acaparamiento, a especulación, a desempleo, a inflación y a tensiones sociales.

Todos y cada uno de los problemas que hoy nos quieren vender como únicamente pertenecientes al tiempo actual, resulta que nos han castigado desde hace más de 40 años. En cada época lo hemos percibido como acabose.

Antes los medios privados, empiernados con el poder, dejaban apenas espacio para la denuncia. Una página apenas para tanto crimen que hubo. ¡Increíble!

Nadie acá teme votar, pero si tiene miedo de tanta política mediocre que existe.

El trauma del venezolano emigrante o venezolano faramallero?… Venezolano que no emigra no esta en nada. Emigrar es lo Cool.


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Nuestra sociedad está pariendo dolorosamente una nueva identidad: la del venezolano emigrante. Dolorosamente, porque es difícil deslastrarse de la egomanía veneca, de aquel potencial mesiánico que creemos tener, de ser en alguna forma el pueblo elegido de Latinoamérica. Es cierto que en el pasado Venezuela fue el país más prometedor, con la mejor economía de Suramérica y cierta estabilidad democrática. Estabilidad paticoja, truculencia puntofijista, de acuerdo; pero comparado con las dictaduras militares que consumían al resto del continente, el país de los hijos de Bolívar podía regodearse en sus ínfulas de superioridad.

Tal vez sea esto lo que alimenta nuestras fantasías personales. Los venezolanos construimos épicas positivistas aupadas en un modernismo rancio: nuestro destino brillante, histórico, en el seno de la patria. Ya sea como empleados, gerentes o artistas, el vergaetrianismo es una enfermedad del espíritu nacional.

A todas luces, es frustrante y enfurecedor ver tu país destruido por una parranda de ladrones, corruptos y mediocres sin talento. Eso no hace falta recalcarlo. Pero hablar del éxodo venezolano como algo singular, como un problema inusitado de los pueblos, es hacer prueba de la ridiculez más supina (otra característica del homo venezolanus, dicho sea de paso).

No creo ser el único al que le molesta sobremanera el discurso último, final, acerca de la emigración. Es el traspolar la lógica modernista, si-yo-tuve-que-emigrar-todos-deben-hacerlo, versus si-nos-quedaramos-todos-arreglaríamos-al-país, para seguir creyendo en destinos o en teleologías históricas.

Es el “se van los mejores” o el “se quedan los que luchan” y demás nimiedades. Como si la vida, esa coyuntura individual y personal, pudiese regirse por máximas que dictan otros.

Desde que el hombre es hombre ha sido víctima de migraciones forzadas. Lo que antes era terror ante el saqueo barbárico y la violación de nuestras mujeres, ahora se ha transformado en destrucción de la economía e inseguridad generalizada como política de Estado. Algo hemos avanzado.

La realidad es que nosotros, los venezolanos, nunca tuvimos un destino. Ningún pueblo lo ha tenido. Son fábulas noveleras dignas del librito de Historia venezolana de segundo año de bachillerato y nada más.

Creer que Venezuela es grande, que su gentilicio es diferente al chavismo, es estúpido. El chavismo no es una enfermedad alienígena que le cayó al pueblo venezolano como en la película body snatchers. El chavismo no es la razón por la cual usted no logra sus metas. Sí, el chavismo y sus erradas políticas económicas son una traba, un impedimento, una barrera a superar, un toro que esquivar. Pero no es una razón última.

Hay gente que lo tuvo más difícil que usted. Sin pensar mucho se me ocurre el pintor ruso Vasili Kandinski. Emigró de Rusia para Alemania, prácticamente teniendo que empezar de nuevo. Cuando la Bauhaus empezó a tomar vuelo, fue acusado de producir “arte degenerado” y tuvo que volverse a ir, ahora a Francia. ¿Se pasó la vida Kandinski hablando de lo grande que hubiese sido él en Rusia? No, se puso a pintar. El resto es historia.

Entonces, sólo escribo esto para decir que no hay moraleja que dar. No hay Gran Relato que abrazar sobre la desgracia de lo que ocurre en Venezuela. Sí, el país duele y duele mucho. Es sano sentirse así y expresarlo. Pero no es verdad que la solución para todos sea “emigrar” o “quedarse”. Hay gente muy valiosa dentro de Venezuela que resiste desde la acción y la creación. Gente como Luigi Sciamanna. Gente que ha decidido no dejar que la barbarie los consuma, que los obliguen a reflexionar en términos inmediatos, es decir, dejar de reflexionar (porque ese es el proyecto, por si les quedaba alguna duda). Si la única solución es “huir de Venezuela”, ¿cómo deja eso a gente como Sciamanna?

No. El que va a crear, crea, así sea debajo de una piedra. George Orwell y Ernest Hemingway escribieron novelas entre, durante y después de dos Guerras Mundiales. Porque el que escribe, escribe.

Esa es la mejor resistencia que podemos hacer. El rechazo al proyecto del Estado Islámico venezolano se cristaliza con reflexión y creación. El arte se opone a la barbarie, a la violencia, al presente de destrucción.

Por eso les dejo esta recomendación: está bien quejarse y desahogarse, todos lo hacemos. Pero no dejemos que sea lo único que hacemos. Al final, es lo que ellos quieren. No les des ese placer. Dicho de otra manera:

Emigrar es horrible, es trágico. Ahora dedícate a vivir tu vida.

Quedarse es horrible, es trágico. Ahora dedícate a vivir tu vida.

La magia de ser mujer después de los 40…


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Se necesita mucho valor para amar a las mujeres marcadas por el pasado, aquellas de carácter fuerte pero de corazón bueno. Se necesita mucho amor para curar las heridas y las desilusiones.

Pero, sobre todo, se necesita ser inteligente, porque son tan maduras y tan experimentadas que ya no creen en lo que sienten, sino en lo que estés dispuesto a hacer por ellas.

Walter Riso

 

Ya no tenemos la figura de los 20 años, pues las piedras del camino han moldeado nuestro cuerpo. Nuestra mirada es cómplice, pues se ha formado durante años, permitiéndonos manejar el arte de amar a nuestros hijos, a nuestra pareja, a nuestros familiares y a nuestros amigos.

Acumulamos de manera perfecta la experiencia y la juventud, lo que nos hace dominar el arte y el manejo de nuestra esencia, sumando vida a los años que hemos disfrutado y que nos quedan por disfrutar.

Porque una mujer de más de 40 deja huella por dónde camina, haciéndose dueña de sus pasos. Siente que pisa fuerte, transmite seguridad en sí misma y ha logrado una estabilidad y un equilibrio emocional y personal que hipnotiza.

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Más de 40 soplos de aire fresco…

¿QUE CUÁNTOS AÑOS TENGO?

Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma, pero con el interés de seguir creciendo.

Tengo los años en que los sueños se empiezan a acariciar con los dedos y las ilusiones se convierten en esperanza.

Tengo los años en que el amor, a veces es una loca llamarada, ansiosa de consumirse en el fuego de una pasión deseada. Y otras un remanso de paz, como el atardecer en la playa.

¿Qué cuántos años tengo? No necesito con un número marcar, pues mis anhelos alcanzados, las lágrimas que por el camino derramé al ver mis ilusiones rotas…
Valen mucho más que eso.

¡Qué importa si cumplo veinte, cuarenta, o sesenta!
Lo que importa es la edad que siento.

Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos. 
Para seguir sin temor por el sendero, pues llevo conmigo la experiencia adquirida y la fuerza de mis anhelos.

¿Qué cuantos años tengo? ¡Eso a quién le importa!
Tengo los años necesarios para perder el miedo y hacer lo que quiero y siento.

José Saramago

Los 40 y los 50 son un momento peculiar, en el que te encuentras entre dos generaciones que ponen en evidencia lo efímero de la vida, por eso nos damos cuenta de que hay que aprovecharla y conciliar nuestros mundos. Dejas de preocuparte por lo que pasó y por el que pasará para comenzar a disfrutar de lo que está pasando.

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La magia del momento

Las mujeres de mi generación son las mejores. Y punto. Hoy tienen cuarenta y pico, y son bellas, muy bellas, pero también serenas, comprensivas, sensatas y, sobre todo, endiabladamente seductoras, esto a pesar de sus incipientes patas de gallo o de esa afectuosa celulitis que capitanea sus muslos, pero que las hace tan humanas, tan reales…

Hermosamente reales.

Sharon Stone con 48 años.

Muchas mujeres de más de 40 ya se han visto en situaciones complicadas. Han podido ser renegadas y rechazadas por su sociedad. Han vivido traiciones y desengaños que las han hecho madurar. Han podido sentir en su piel el desgarro de separaciones deshonrosas, de abandonos y de menosprecios.

Están forjadas en el fragor de la batalla y heridas por las flechas más inesperadas. Han cargado sobre sus espaldas gran parte del peso de la vida y, por eso, las mujeres con más de 40 han desarrollado un séptimo sentido que les permite ir más allá, mantenerse serenas y reconciliarse con la vida.

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A modo de chiste, se dice que una mujer de 20 años puede ser atractiva, la de 30 puede ser seductora pero solo después de los 40 se puede ser irresistible. Este es el resultado de una mezcla perfecta entre experiencia y juventud.

De alguna manera, la mujer demás de 40 ha dado un importante paso en la búsqueda del amor, ahora se ama a sí misma mucho más que lo que lo hacía un década atrás.

No te olvides, mujer…

Tienes los años que permiten mirar la vida con calma pero con el interés de seguir creciendo. Ahora es cuando el amor puede ser ardiente o un remanso de paz. Cuando puedes gritar sin miedo tus temores y hacer lo que deseas aún temiendo al fracaso. Hoy puedes amarte, aceptarte y abrazarte, porque los años te han convertido en una persona mucho más plena, mucho más TÚ.

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Pedro León Zapata


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Pedro León Zapata (nacido en La Grita, estado Táchira, el 27 de febrero de 1929 – Caracas, 6 de febrero de 2015) fue un pintor, escritor, caricaturista y humorista venezolano.
En 1945 ingresó a la Escuela de Artes Plásticas de Caracas. En 1947 se retira de este centro para intervenir en la fundación del Taller La Barraca de Maripérez, donde expone sus primeros trabajos e inicia su labor de caricaturista. A finales de 1947 viaja a México para aprender las técnicas de los muralistas y realiza estudios en el Instituto Politécnico Nacional de México, en la Escuela de La Esmeralda y en el taller de Siqueiros. También trabajó como profesor en la escuela de Bellas Artes de Acapulco. Zapata, mientras vivió en México, no hizo caricaturas.
En el año 1958 regresa a Caracas e ingresa como profesor de dibujo a la Facultad de Arquitectura de laUniversidad Central de Venezuela y a la Escuela de Artes Plásticas Cristóbal Rojas. Desde 1958 se incorpora al diarismo gráfico y a partir de 1959 inicia sus colaboraciones como caricaturista, al principio para el periódico Dominguito y luego a partir de 1965 ininterrumpidamente para El Nacional, de Caracas, en el cual inició su columna «Zapatazos», cuya continuidad diaria ha mantenido hasta la fecha de la redacción de este artículo (agosto de 2010).
Como caricaturista, Zapata ha sido galardonado con el Premio Nacional de Periodismo en 1967, y con dos Premios Municipales en 1974 y 1978. Su trayectoria artística ha sido reconocida con el Premio Nacional de Artes Plásticas en el año 1980. Fue el coordinador de la Cátedra Libre de Humorismo Aquiles Nazoa (1979) en la UCV. A finales de los años setenta dirigió la revista de corte humorístico El Sádico Ilustrado, integrando la obra de artistas y escritores como: Abilio Padrón, Simón Díaz, Salvador Garmendia, Luis Britto García, Elisa Lerner y Rubén Monasterios, entre otros.
Ha publicado los libros: Zapatazos, ¿Quién es Zapata?, Zapata vs. Pinochet, Lo menos malo de Pedro León Zapata,Zapatazos por Uruguay, Zapata absolutamente en Serio, Caracas, Monte y Culebra, Breve Crónica de lo Cotidiano,Los Gómez de Zapata, De la A de Arte a la Z de Zapata y los volúmenes Zapata, firme y Firme Zapata
También ha diseñado y pintado portadas de álbumes para músicos como El Cuarteto, Simón Díaz y varias para Xulio Formoso.
Zapata es el autor del gigantesco mural de cerámica titulado Conductores de Venezuela (1999), de más de 1.500 metros cuadrados de superficie, 150 metros de largo por 11,5 de alto, está compuesto por 40.000 lozas de 20×20 centímetros., que ilumina parte del perímetro norte de la Universidad Central de Venezuela, en Caracas, cubriendo el muro de contención del límite norte de la Ciudad Universitaria, que la separa de la autopistaFrancisco Fajardo. Zapata continúa su vida artística como conferencista, docente, hombre de radio y televisión. Ha realizado para el teatro diseños de vestuarios y escenografías y es autor de una pieza titulada Venezuela Herótica.
Zapata muere a los 85 años en Caracas, Venezuela el 6 de febrero de 2015

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La Matrix- Historia relatada por un Ex-chavista.


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urante mucho tiempo apoyé a la revolución, creí en el proceso, creí que el socialismo iba a traer desarrollo e igualdad para el país. Me costó reconocer, sobre todo ante mis amigos de la oposición, que la revolución había fallado. Yo era de esos chavistas que creía en la teoría, de esos que se leen a Marx y cuanta literatura de izquierda pasa por sus manos. Me sentía bastante orgulloso y me regodeaba en ideas como “hicieron un metrocable”, “mandaron un satélite”, “construyeron un puente”, “95% de alfabetización gracias a la misión Robinson”, “Barrio adentro” etc.  Nunca me beneficié directamente de ninguna de estas “dádivas”, pero ¿saben? Me gustaba pensar que ahora vivía en un país con mayor igualdad, que aunque yo  podía pagar una clínica cuando me enfermara, el hecho de saber que alguien que no tuviese dinero pudiera acceder a opciones como barrio adentro, me hacía sentir tranquilo. Aunque yo compraba en el supermercado, saber que podía ir a mercal algún día que no tuviese dinero me hacía sentir protegido. En pocas palabras, sentía que ahora vivía en una Venezuela más justa. Actualmente tengo 24 años y no recuerdo mucho, por no decir nada de la cuarta, pero sí leí bastante y pensaba: yo no quiero que gente así vuelva a gobernar mi país, aunado a eso todavía estaba fresco el recuerdo de los sucesos del 2002 con el golpe de Carmona, evento que siempre me parecerá uno de los más grandes errores políticos de la oposición. Además de todas esas ideas, a los 18 años incursioné en el comercio y supe aprovechar la liquidez monetaria que hubo en el país en años pasados, empecé a ganar dinero, a comprarme mis vainas; en fín; yo no veía la supuesta “crisis” de la cual hablaba la oposición. Todas estas razones conformaban un criterio “sólido” de cómo percibía la dinámica  política de mi país. Pero no es mi interés en este artículo contarles de como fue que después me di cuenta que la mayoría de las cosas  eran  simples engaños, conformense con saber que así fue. Mi intención en este artículo es mostrarles con toda sinceridad y con el corazón en la mano como se ven las cosas desde el otro lado, acercarte a ti mi apreciado lector opositor a que des un vistazo al fenómeno del chavismo desde otra perspectiva y a ti mi tambien apreciado lector chavista a que pienses que no te está hablando un burguesito o un empresario de fedecamaras, que te habla un ciudadano de a pie que también sintió lo que tu puedes estar sintiendo, que te entiende, que no te está juzgando ni diciéndote bruto, sino que te quiere hablar de tú a tú solo para que te des la oportunidad de contemplar que puede existir otra realidad.

Para explicarles estas perspectivas me voy a valer de una de mis películas favoritas, “Matrix”. Quizas muchos de ustedes la han visto, pero si no, les recomiendo que la vean o consulten Wikipedia para saber de qué va la película.  El hecho es que en matrix estaban conectados la mayoría de los seres humanos viviendo una vida simulada, viviendo en un mundo imaginario generado por ordenador construido para mantener a la gente bajo control. Eso es Matrix, control. Ahora si recuerdan, las personas que vivían en Matrix vivían tranquilas ejerciendo sus profesiones, haciendo su vida y sencillamente no podían darse cuenta que el mundo en el que vivían no era real. En Matrix tu comes, duermes, estudias, trabajas y hasta puedes ser rico. Ahora bien ¿En qué se parece todo esto al sistema en el cual estamos viviendo? No es secreto para nadie que el gobierno controla todos, absolutamente todos los poderes, que el gobierno controla al ejército, controla la economía y hoy en día incluso a la mayoría de los medios de comunicación. El gobierno lo controla todo, así como la Matrix. En Matrix como les dije anteriormente la gente tiene la ilusión de que está viviendo una buena  vida, así como en Venezuela mucha gente tiene la ilusión de que todo marcha bien. Pero no es porque decidan pensar así, es que están siendo manipulados por quien ejerce el control.

Permítanme darles algunos ejemplos: Eres un chamo en edad universitaria que no pudo acceder por ejemplo a la educación superior de las universidades autónomas y no tienes recursos para costearte una privada, el gobierno te ofrece la oportunidad de ingresar a una universidad y graduarte ¿estarás en contra de ese sistema que te abrió la puerta? No ¿verdad?. Aceptas el programa de estudio que te está ofreciendo la matrix sin cuestionarte e incluso estando agradecido, a pesar de que te adoctrinan, a pesar de que la universidad no sea de calidad y se rumoree por ahí que es medio pirata. Aquí va otro: Cuando uno vive en el barrio y uno ve que pusieron un barrio adentro uno se alegra porque antes no había nada de eso. Pero resulta que empiezas a ir, primero te das cuenta que a todo el mundo le recetan la misma pastillita blanca, luego te das cuenta de que casi nunca hay insumos y si vas a un hospital la situación es aún peor, pero de todas maneras piensas “gracias a Dios yo no me enfermo”. En cuanto a la alimentación siempre se han organizado mercales donde al principio se ofrecían todo tipo de alimentos a precio solidario, luego con el tiempo cuando traen pollo, no traen harina, cuando hay aceite, no hay azucar, pero no importa, por lo menos hay algo, lo único que te molesta es que las colas son cada vez más largas, pero entre chiste y chiste a uno se le pasa el tiempo. Otro asunto interesante es que en Venezuela se consigue trabajo, pero poco a poco te das cuenta de que el sueldo alcanza cada vez menos, bueno, empiezas a matar tigritos y terminas más o menos redondeandote para los gastos. Si estas leyendo esto mi amigo Chavista, te sientes identificado y sigues en la página te voy a decir una de las lineas de la película  “ Te explicaré por qué estás aquí. Estás porque sabes algo. Aunque lo que sabes no lo puedes explicar. Pero lo percibes. Algo no funciona bien en tu mundo. No sabes lo que es, pero ahí está como una astilla clavada en tu mente ” . O puede como lo hice yo muchas veces, que te estés negando, pero tranquilo “la negación es la respuesta humana más predecible”. Por otro lado amigo opositor, tienes que aceptar que este gobierno ha sabido manejar a mucha gente, ha sabido comprar al pueblo con sus políticas, pero el hecho es que aunque sean migajas, están ahí y tu no le puedes decir a la gente que no es así, de la misma manera como Neo no lo podía decir a cualquiera en matrix que viven en una mentira, nunca le creerían y además llegarían pronto los agentes a intentar exterminarlo. Todavía quedan millones de personas conectadas a la Matrix, conformes con su vida cotidiana, que no se dan cuenta que no es normal tener que hacer interminables colas para conseguir alimento, que no es normal tener que recogerse temprano porque te pueden matar en la calle, que no es normal que se vaya la luz y el agua, que no es normal que no pueda acceder a la compra de una vivienda digna no importa cuanto ahorre y trabaje.

¿Por qué siguen engañados? porque el gobierno tiene una explicación de la causa de todos estos problemas y además tiene una promesa de solución, es decir la matrix tiene un “programa” que te explica su misma anomalía y te promete mejorarla. Recordemos amigos que este proceso de configuración y conexión de la matrix venezolana duró muchos años y se hizo a través de un lavado de cerebro llevado a través de la gran emotividad de los discursos del Comandante Chávez. El punto de lo que te quiero decir es que el conectado a la matrix no sabe que está conectado, no se da cuenta que su realidad no es normal y citando a la película te digo: “ Tienes que entender que muchos no están listos para ser desconectados. Y muchos están tan habituados, dependen tan desesperadamente del sistema que pelearán para protegerlo…”

Hay muchas más cosas que quisiera decir, como tocar el punto de la gente que sabe que viven en una mentira, pero que prefieren seguir allí por conveniencia. No voy a ahondar mucho en esto, pero ya ustedes me van agarrando la idea. Por otro lado, tampoco creas que por ser opositor estas desconectado de Matrix. Eres parte del sistema de Matrix cuando haces guarimba trancando la calle de tus vecinos, cuando insultas al chavista, cuando haces pancartas ofensivas, cuando te falta frialdad y te dejas llevar por la rabia producto de todo lo que está pasando. Cuando eso pasa, la Matrix se aprovecha de ti  para decir: allí está el error, el virus, el fascismo, allí está el opresor. Le estas dando la oportunidad a la matrix de darle rostro a su enemigo y así poder esconder su mentira. No caigamos en esos juegos, no seamos parte del sistema. Si los sectores populares aún no se han sumado a las protestas es porque todavía hay muchas personas conectadas a la matrix, Sin embargo ya hay millones que se están dando cuenta que hay algo que no está bien. Con violencia no se van a desconectar más mentes, pero con protestas bien pensadas, con propósito y organización, el mensaje llegará más lejos y muchas más personas se revelaran a la Matrix. Peleamos contra un sistema que lo controla todo, incluyendo muchas mentes, es momento de que pensemos en vías emergentes de protesta, en formas más inteligentes de luchar contra la matrix. Y hoy te digo Como dijo Morfeo “no te dije que fuera fácil, solo te dije que sería la verdad”.

En lo que respecta a mi persona soy parte de un grupo de jóvenes que nos hemos conformado con la idea de ir poniendo en práctica muchas ideas de protesta pacífica y simbólica, de la cual ya se ha comprobado sus buenos efectos en otras latitudes del mundo. Nos hemos denominado la “Generación del 14” porque creemos que en este año los venezolanos empezamos a perder el miedo, porque podemos ser parte de una generación nueva, alejada del partidismo político, con ideas y propuestas innovadoras. Nuestro objetivo no es alcanzar el poder, nuestro objetivo es influenciar de manera positiva a nuestra sociedad para generar de alguna manera cambios y mejoras en nuestra nación.

Sabemos que hay mucho miedo, que para algunos no hay claridad de como hacer las cosas y créanme nosotros no conocemos el futuro, no podemos decir como va a terminar todo esto, pero sí podemos decirte como empieza. Empieza por ti, por mi, Empieza en que todos y cada uno de nosotros nos demos cuenta de que aunque tengamos una cuota muy pequeña de influencia, la tenemos, y que cual pieza de dominó podemos mover al que está a nuestro lado y éste a su vez moverá al de al lado, hasta crear un efecto que puede llegar a ser increíblemente poderoso. Es momento de que elijamos, de que elijamos hacer algo, lo que sea, pero que lo hagamos.

Me despido con otro dialogo de Matrix cuando uno de los agentes de la Matrix peleaba contra Neo e intentaba desanimarlo:

“ ¿Por qué, Sr. Anderson? ¿Por qué lo hace? ¿Por qué levantarse? ¿Por qué seguir luchando? ¿Cree que está usted peleando por algo? ¿Por algo más que su supervivencia? ¿Puede decirme qué es? ¿Es la libertad? ¿O la verdad? ¿Tal vez la paz? Usted no puede ganar.  Seguir peleando no tiene sentido. ¿Por qué, Sr. Anderson? ¿Por qué? ¿Por qué persiste?

Neo: Porque elijo hacerlo.

 

ATTE:
Javier R. Medina    @xavi2punto0
Generación del 14.

http://www.panfletonegro.com/

Representaciones Marianas Mártires “Santa Barbará”


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Santa Bárbara fue una virgen y mártir cristiana del siglo III, forma parte de la lista oficial del martirologio de la Iglesia Católica y según el calendario o santoral católico su fiesta se celebra el 4 de diciembre.

Según la tradición cristiana, habría nacido en Nicomedia, cerca del mar de Mármara, hija de un rey sátrapa de nombre Dióscoro, quien la encerró en una torre. El motivo del encierro pudo haber sido para evitar que los hombres admiraran su belleza y la sedujeran, o para evitar el proselitismo cristiano. Durante una ausencia de su padre, Bárbara se convirtió al cristianismo, y mandó construir tres ventanas en su torre, simbolizando la Santísima Trinidad. Su padre se enteró del significado del simbolismo de estas ventanas y se enfadó, queriendo matarla. Por eso, Bárbara huyó y se refugió en una peña milagrosamente abierta para ella. Atrapada pese al milagro, se enfrenta a su destino.

Su martirio fue el mismo que el de San Vicente Mártir: habría sido atada a un potro, flagelada, desgarrada con rastrillos de hierro, colocada en un lecho de trozos de cerámica cortantes y quemada con hierros al fuego. Finalmente, el mismo rey Dióscoro la envió al juez, quien dictó la pena capital por decapitación. Su mismo padre fue quien la decapitó en la cima de una montaña, tras lo cual un rayo lo alcanzó, dándole muerte también. Esta festividad se celebra el 4 de diciembre.

Se la suele representar joven, bien con la palma del martirio, bien con plumas de pavo real,1 pues este animal es símbolo de laresurrección o la inmortalidad, y aparece ya en la más antigua representación conocida, que data del siglo VIII (Santa María la Antigua, de Roma).

También suele aparecer con su atributo, una torre con tres ventanas, apareciendo unas veces encerrada en la misma y en otras la torre aparece a su lado o en miniatura sobre una de sus manos. El significado de esta torre con tres ventanas es el refugio de la fe en laSantísima Trinidad. Y suele llevar corona, que admite variaciones: en algunas es la de una princesa y en otras es una corona completa formada de varias torres.

La imagen de santa Bárbara también aparece a veces asociada:

  • Con la espada con la cual fue decapitada, lo que ha contribuido a que sea asociada con la guerra, pero dicha espada representa un símbolo de fe inquebrantable.
  • Con un cáliz, que significa su conversión al catolicismo.
  • El rayo que cayó en su martirio ha hecho que sea relacionada con los explosivos y así es patrona del arma de artillería, cuyo escudo son cañones cruzados y la torre es la heráldica de los ingenieros y zapadores. El depósito de explosivos en los buques recibe el nombre de Santabárbara.
  • Con una rama de olivo entre sus manos, representando el martirio.
  • Con una manto rojo, cáliz de la sangre de Cristo.
  • Junto a bloques de piedra por su patronazgo de la cantería.

Su patronato fue introducido en España, al parecer, por Juan de Terramonda, natural de Lille, que llegó a España como asentador deFelipe I el Hermoso.