Iván Simonovis en libertad… La alegría de todo un país


ivan02

@claudionazoa

18/5/19 5:40 p. m.

Hoy escribo estas líneas con la alegría de saber que un hombre inocente está en libertad.

Iván Simonovis es uno de los presos políticos más maltratados por estos bichos malos. Es uno de esos policías de verdad verdad, quien a base de esfuerzos y estudios, surge y llega a ser no solo un importante comisario, sino también un profesional honorable e incorruptible. Su cargo, lo alcanzó por meritocracia y por estar apegado a la ley, cosa que en este país no muchos pueden decir.

​A Iván, entre otras cosas, lo acusaron por los hechos acaecidos en aquellos aciagos días cuando los militares tumbaron a Chávez, ¿recuerdan? Esa noche, Chávez le lloraba derrotado a un cura pidiéndole que lo llevaran a Cuba y un señor, de nombre Carmona, inexplicablemente nadie sabe por qué, era presidente de Venezuela. Agotados y confundidos, los venezolanos nos acostamos tarde y cuando amaneció, Chávez era presidente otra vez. Salimos brevemente de la pesadilla para seguir despiertos en la misma pesadilla.

Lo cierto es que a Simonovis lo acusaron de lo que les dio la gana, de esas vainas que inventan los comunistas cuando quieren fregar a alguien. Iván, por supuesto, era inocente y más bien si no hubiese sido por él, los muertos de ese fatídico día seguramente habrían sido muchísimos más. Ese cuento es largo y algún día el propio Simonovis lo contará en detalles. Hoy, no. Hoy quiero contarles cómo conocí a este gran hombre quien ahora respira aire de libertad.

Estos diablos rojos malucos encerraron a Iván durante casi diez años en una mazmorra comunista conocida como “El Helicoide”, con luz artificial y aire acondicionado intenso y torturante las 24 horas del día. Estos energúmenos, hijos de satanás, durante diez años solo lo dejaron ver y sentir la luz del sol quince días. ¡En diez años quince días de luz solar!

Un día, desconozco por qué pero gracias a Dios fue así, decidieron enviar al comisario Simonovis a la cárcel militar de Ramo Verde, en el mismo momento en el que yo visitaba a un buen amigo quien también, injustamente, era preso político. Estábamos conversando cuando alguien nos dijo que habían trasladado a Iván Simonovis y que estaba llegando al penal.

​El comisario, en medio de la admiración y respeto de todos los detenidos y como en una escena de una película, después de saludar amable pero ligeramente a todos, caminó en silencio hacia un pequeño patio de la cárcel y allí se acostó sobre la grama con los brazos abiertos en cruz. Pasó horas en éxtasis cómo intentando recuperar los diez años que permaneció sin ver el sol.

Fue conmovedor para guardias y presos, quienes sabían el drama que había vivido aquel ser, verlo allí, tendido en un estado de profunda comunión casi religiosa con aquel sol que los comunistas le negaron por tanto tiempo. Fue así como conocí a este héroe y mejor amigo a quien admiro y sobre todo respeto. Días después, me enteré que cuando comenzó a llover hizo lo mismo, pasó largo rato inerte bajo la lluvia disfrutando algo tan simple pero añorado por él.

Estando en Ramo Verde, Iván, me dijo:

-Claudio, yo aquí me siento como en Disney Word al comparar esto con la celda en donde durante nueve años y medio me torturaron.

¡Ese es mi amigo! Emocionado y feliz por su libertad, quiero compartir este episodio y le dedico a él, y a su valiente esposa, un artículo que escribí hace algún tiempo. Les adelanto que se trata de diablitos pero qué cosa tan rara, estos diablitos, no solo son buenos, sino sabrosos.

Sigue leyendo

El problema


carrying_question_pa_md_wm.gif

Un gran maestro y un guardián compartían la administración de un monasterio zen. Cierto día el guardián murió, y había que sustituirlo. El gran maestro reunió a todos sus discípulos para escoger a quien tendría ese honor. Voy a presentarles un problema —dijo—. Aquel que lo resuelva primero será el nuevo guardián del templo. Trajo al centro de la sala un banco, puso sobre este un enorme y hermoso florero de porcelana con una hermosa rosa roja y señaló: Este es el problema.

Los discípulos contemplaban perplejos lo que veían: los diseños sofisticados y raros de la porcelana, la frescura y elegancia de la flor… ¿Qué representaba aquello? ¿Qué hacer? ¿Cuál era el enigma? Todos estaban paralizados. Después de algunos minutos, un alumno se levantó, miró al maestro y a los demás discípulos,caminó hacia el vaso con determinación y lo tiró al suelo.

“Usted es el nuevo guardián —le dijo el gran maestro, y explicó—: Yo fui muy claro, les dije que estaban delante de un problema. No importa qué tan bellos y fascinantes sean, los problemas tienen que ser resueltos. Puede tratarse de un vaso de porcelana muy raro, un bello amor que ya no tiene sentido, un camino que debemos abandonar pero que insistimos en recorrer porque nos trae comodidades. Sólo existe una forma de lidiar con los problemas: atacarlos de frente. En esos momentos no podemos tener piedad, ni dejarnos tentar por el lado fascinante que cualquier conflicto lleva consigo”.

Los problemas tienen un raro efecto sobre la mayoría de nosotros:nos gusta contemplarlos, analizarlos, darles vuelta, comentarlos… Sucede con frecuencia que comparamos nuestros problemas con los de los demás y decimos: “Su problema no es nada… ¡espere a que le cuente el mío!

Se ha dado en llamar “parálisis por análisis” a este proceso de contemplación e inacción. ¿Y la solución?

solucionar-el-problema-24513909

 

 

Venezuela: “Las piezas se han juntado y estamos viendo el final de la Revolución”


Venezuelajorgetricas

Van más de 20 días de protestas constantes en Venezuela. También van más 20 asesinados y cientos de heridos. No obstante, la ciudadanía no parece dispuesta a abandonar las calles y la dictadura, por su parte, no parece dispuesta a ceder. Para tratar de suprimir la manifestación popular, han esgrimido la violencia. Una brutal represión de la Guardia Nacional Bolivariana y el amedrentamiento por parte de paramilitares armados han marcado esta nueva etapa de protestas en el país dirigido por Nicolás Maduro. Para tratar de entender el panorama político; lo que está ocurriendo y lo que vendrá, PanAm Post entrevistó al sociólogo, escritor, politólogo, catedrático de la Universidad de Barcelona, Universidad Ramón Llull, la Universidad Nacional de Educación a Distancia y la Universidad Católica Andrés Bello; Jorge Tricás.

Un Régimen débil que agoniza

Tricás no considera que la dictadura de Nicolás Maduro es poderosa; no obstante, señala que estamos viendo el lado “más fascista y feroz” del régimen chavista. “Es feroz, pero no es poderosa. Poderosa viene de poder y, el poder, en el sentido político, necesita una legitimidad popular. Quien tiene apoyo tiene el poder; y ahora estamos viendo que esta gente no tiene el apoyo ni en Catia, ni en el 23 de Enero, ni en San Martín ni en El Guarataro”, apunta. En esta oportunidad, dice Tricás, “los poderosos somos nosotros”: “Es la población, la gente. Y el poder está en la calle. Hoy vemos como la ciudadanía ha salido a las calles a ejercer el poder y es que es ahí, en la calle, en donde este se disputa”. “Pero eso todavía está en disputa. Ahorita la calle, donde se ejerce y se obtiene el poder, es un espacio en disputa. El chavismo está haciendo lo posible y ha mostrado su fuerza para tratar de mantener el poder, pero la oposición se lo ha arrebatado, hasta ahora”, recalca Tricás para luego señalar que “al salir a las calles hemos demostrado que el poder lo tenemos nosotros en este momento”. “Está en la gente y está en la calle”, dice. Tricás considera que el punto de inflexión de esta nueva crisis política fue la agresión al diputado de Primero Justicia, Juan Requesens: “Todo comenzó hace dos lunes con el golpe a Requesens. En ese momento todos estos diputados jóvenes (Guevara, Requesens, Pizarro, Olivares, Paparoni, etc…) se les colaron a los partidos y a la MUD”. “Los partidos tenían su reloj generacional con un atraso de siglos, de décadas. Pero ahora se le han colado los diputados que provienen del movimiento estudiantil. Estos diputados, hace dos lunes atrás, no pintaban nada dentro de sus partidos. Ahora estos jóvenes se impusieron y toda la gente ha salido a respaldarlos”. El sociólogo destaca que la agresión a Requesens permitió a parte del liderazgo demostrarle a la sociedad civil que sí existe un compromiso y que sí se están arriesgando por el país “Antes de eso la gente no confiaba en el liderazgo, y no era que la gente se había entregado al chavismo, sino que no confiaban en un liderazgo que podría terminar entregándolos en otro proceso de diálogo o en otra torpeza. Pero ahora la gente está viendo un comportamiento de parte del liderazgo que estaban esperando, ahora la gente ha dicho con orgullo: ‘¡Estos sí son mis diputados!’”, apuntó. El comportamiento de los diputados, que a su vez ha sido una reacción a la presión de la ciudadanía, complicó el escenario para el resto de la dirigencia opositora que no estaba dispuesta a emprender la lucha en la calle, según cuenta Tricás: “Eso arrastró al resto de la dirigencia que, ahora, se ha empezado a empapar de calle. Pero es que si no lo hacen están acabados políticamente, y la mayoría de estos dirigentes no están dispuestos a eso a estas alturas; pero no dude que muchos están en las manifestaciones en contra de su voluntad. Ellos están acostumbrados a quejarse, ahora tienen que actuar. ¡Debe haber menos queja y más rechazo!”. Para Tricás se han alineado una serie de elementos que sugieren que esta nueva etapa de manifestaciones no tiene precedentes y que, además, podría ser la última. Es decir: la que logre el éxito. “Tenemos a la dirigencia valiente, a los vanguardistas, al resto de los países. La oposición está actuando en las calles como un solo bloque. Ya no está la señora que rechaza al joven guarimbero, no. Ahora todos están comenzando a trabajar unidos y se está empezando a entender  que esa es la forma de lograr el éxito. Las piezas se han juntado y la consecuencia de eso es que la ciudadanía le ha pasado por encima a los partidos”. El escritor y catedrático no cree que esta nueva conducta de la dirigencia tenga que ver con la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD). Para él “este ha sido un proceso interno de reconversión” que ha terminado acabando con la MUD. “Ya la MUD no existe, existirá como organismo, pero no como fuerza política de cambio. Ahora lo que está haciendo el papel de la MUD es: gente, calle y liderazgo que no ha sido elegido a través de mecanismos burocráticos”, espeta. Tricás es optimista. Para él “se ha logrado articular una buena oposición que tiene el poder en las calles, que ha sacado a la gente de sus casas”. “¡Por fin! Esto era lo que se estaba esperando desde hace tiempo. Ahora estamos viendo un movimiento que, si se lleva bien, podría ser definitivo y podría suceder en el fin de la dictadura. El chavismo sabía que si todas esas piezas se juntaban: ‘¡A correr!’”, apunta el politólogo. El profesor considera que hay varios indicios que demuestran que estamos presenciando el fin del chavismo. Según él, estamos viendo una conducta que los delata. “Has visto el discurso del chavismo. Aristóbulo diciendo que va a dar su sangre por la Revolución, a Bernal diciendo que va a sacar una Kalashnikov para defenderla… Jamás habíamos visto un discurso así. Antes era triunfalista, decían que nos iban a aplastar, ahora dicen que van a dar su vida por la Revolución. Mira, ese tipo de discurso es propio de cuando ya está todo al límite. Es propio de un discurso de cuando estás perdiendo. Estos tipos ya se quieren inmolar, es como Allende”.

“Estamos viendo el discurso del final de la Revolución”, esgrime Jorge Tricás.

El chavismo está acabado, dice; pero aún no ha caído, no obstante, eso podría ocurrir en cualquier momento. “El chavismo ya no tiene absolutamente nada más que ofrecer. En cualquier momento podríamos presenciar la toma de la Bastilla o la del Palacio de Invierno. Lo que parece que tienen es a los colectivos y a un grupo de militares enquistados en el aparato del Estado”. “Y mira, los colectivos lo que son es el lumpen organizado, las fuerzas de choque. Lo que vemos son el brazo anónimo que evita que el Ejército se manche las manos de sangre; pero eso es insostenible con el tiempo. Estamos viendo como el chavismo ha sido reducido a lo mínimo: se ha devuelto a su origen, se devolvió a los cuarteles y queda la parte militar fascista”, señala. Entonces, para lograr la salida de la dictadura, Tricás propone: “Calle, calle y más calle. Hay que ir sumando gente, y eso va a derivar en que, en cualquier momento, algún oficial salte la talanquera y se cree una grieta en las Fuerzas Armadas y en el resto de las instituciones chavistas. Ahí vamos a terminar de ver el desmoronamiento del chavismo”.

Aún eso no se ha dado porque “el venezolano es miedoso”. “Los que estén dispuestos a actuar deben tener la garantía de que eso va a ser exitoso, y quizá todavía no se ha presentado la oportunidad”, añade.

Aunque, es cierto que el régimen está violento. Es decir, estamos viendo a una dictadura que está reprimiendo brutalmente y asesinado, ¿cómo se contrarresta esto? ¿qué se puede hacer al respecto?

“A ellos los desgasta la violencia, los crímenes y eso va a forzar el desmoronamiento del chavismo. Mira, ahora tenemos a toda la comunidad internacional pendiente de lo que ocurre acá en Venezuela porque hay presos y agredidos. O sea, porque la dictadura ha expuesto su carácter criminal, y eso ha prendido las alarmas del mundo”.

Es por eso que, refiere, “hay que buscar ser incómodo, debemos entrar en terrenos que ellos nos han dicho que no podemos pasar. Hay que exorcizarle al régimen su carácter violento. Deben ser expuestos”.

“Mira, Montesquieu decía que las tiranías perecen desde adentro… Eso porque solo saben generar y hablar con la violencia. No saben construir poder. Las tiranías son brutas y violentas, y todo esto termina condenándolos. A estas alturas el modelo chavista no es viable, y al mostrar la violencia evidenciando que les queda poco”.

Claro, salir de una dictadura jamás podría ser fácil. La libertad tiene un costo y la sociedad civil, parece, está dispuesto a pagarlo.

“Estás desalojando a una dictadura, ¡no hay duda que estamos ahorita en ese proceso! Es inevitable que el costo sea grande. El peligro al que te expone está en función a la salida que tú escoges. Claro, hay que siempre tratar de minimizar los riesgos, y ello se logra con organización, estrategia y sin tomar riesgos innecesarios. Hay que buscar los máximos logros posibles con los mínimos costos”, prosigue Tricás.

“Mira, sí creo que estamos en la inminente salida del chavismo. El agua no hierve a 99 grados, pero a 100 sí. Y no hay duda que hoy el agua está muy caliente. Todo está mucho más fácil que hace meses, incluso semanas. Hay esperanza porque la sociedad civil está en la calle, exponiendo al régimen, y las piezas se han alineado”.

“Esto ha cambiado cualitativamente de la noche a la mañana”, concluyó el sociólogo y politólogo Jorge Tricás.