España presentará una protesta ante la OEA por los “gravísimos insultos” de Almagro al ex presidente Zapatero


Esta noticia es de tal gravedad, que exige una rápida explicación del Gobierno de España. De ser cierta, podríamos entender, que esta sería la razón del apoyo de ZAPATERO a MADURO. Pero el Gobierno Español nunca se pronuncio.

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Pero el Gobierno Español la dejo pasar…. Por que?

Ahora… 

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Borrell: “No podemos aceptar que se llame a Zapatero el summum de la imbecilidad, ese no es un lenguaje aceptable”

El ministro señala que “Zapatero no representa al Gobierno español, no le hemos encargado ninguna negociación”

El Ministerio de Asuntos Exteriores de España presentará una protesta vía diplomática ante la Organización de Estados Americanos (OEA) por los “gravísimos insultos” de su secretario general, Luis Almagro, al expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero.

En declaraciones a medios españoles en la misión de España en Naciones Unidas con motivo de la Asamblea General que comienza la próxima semana, Borrell ha indicado que “el Gobierno no puede asistir tranquilamente a los gravísimos insultos por parte de una persona con un relevante papel institucional”.

“No podemos aceptar que se llame a Zapatero el summum de la imbecilidad, ese no es un lenguaje aceptable. Se puede discrepar de los criterios políticos pero no se puede llegar a esas descalificaciones personales”, ha dicho Borrell.

Además, el ministro de Exteriores ha precisado que “el expresidente Zapatero no representa al Gobierno español, no le hemos encargado ninguna negociación” en Venezuela y “su trabajo de mediación lo hace estrictamente a título personal y a su buena voluntad”.

Almagro: “Mi consejo es que no sea imbécil”

Borrell no ha querido entrar a valorar las declaraciones de Zapatero vinculando el éxodo migratorio venezolano con las sanciones de EE.UU.

“Pero lo que es evidente es que cuando dos millones de personas se van de un país es porque están en una situación límite que les obliga a hacerlo. No creo que sea la consecuencia de su libre deseo de cambiar de aires”, ha comentado el ministro Borrell.

Este viernes, Almagro dijo que Zapatero tiene un “problema muy grande de comprensión” en el caso venezolano y agregó: “Mi consejo es que no sea imbécil. Es un consejo importante, bueno, creo que le puede hacer mucho bien”.

Desde que se agravó la crisis política (dictadura), social (crisis humanitaria) y económica (ruina de un país) el señor Zapatero pese a las manifestaciones de repudio del pueblo venezolano siempre se hacía presente en apoyo al REGIMEN. Pero ningún personero del Gobierno Español se pronuncio para parar la intromisión de Zapatero en la situación venezolana. Haberle llamado IMBECIL es poco y todo el que se meta a defender a Zapatero se presume será de la misma tolda de imbéciles.

Colombia Pendiente de los Radicales… Son Lobos Disfrazados de Ovejas.


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Algunos radicales simplifican la dinámica de elitismo y exclusión bajo el concepto de aristocracia, un pequeño grupo que por generaciones aspira controlar el país. Frente a esta realidad el falso discurso radical encuentra un potencial apoyo y Colombia se presenta como un objetivo importante de los movimientos radicales que se está internacionalizado.

La decisión de un grupo representativo de las FARC-EP de sumarse a la negociación e incorporarse al juego político democrático, forma parte de la estrategia radical que se ha desarrollado en Venezuela y Nicaragua, de tomar el poder por la vía de los votos y luego, desde el poder, destruir progresivamente la institucionalidad democrática y desarrollar un autoritarismo que violenta los derechos humanos con el objetivo de perpetuarse en el poder.

Los resultados en la reciente elección presidencial colombina representan una clara manifestación del crecimiento del descontento, que en votos alcanzó más del 42%. Gustavo Petro, uno de los líderes que capitaliza el descontento, ha señalado que desarrollaran una oposición dura contra el gobierno de Duque. Otra potencial manifestación del radicalismo, ser muy duros desde la oposición, para emocionar y cautivar a los descontentos e ingenuos; luego, al lograr los votos y asumir el poder, iniciar la estrategia autoritaria, la violación de los derechos humanos que defendían desde la oposición y rechazan como “instrumento imperialista” desde el poder.

Otro elemento interno que exacerba el radicalismo tiene que ver con la violencia de los movimientos antisistema y su vinculación con ilícitos internacionales, en particular el narcotráfico. Al respecto, cabe destacar que el ELN sigue en la guerrilla y que un importante número de miembros de las FARC-EP se mantienen en armas y son disidentes de los acuerdos de paz. “Las cifras no son exactas. Los números oficiales de la vicepresidencia de Colombia señalan que el 6% del universo de las FARC conformó las actuales disidencias. Mientras tanto el ministro de Defensa e investigadores independientes estiman que entre 1200 y 1400 hombres se fueron a estos grupos, es decir un 15% de lo que formaban parte de las FARC… Solo en el municipio de Tumaco, sobre el pacifico colombiano, hay tres grupos disidentes; en un lugar donde se concentra el mayor número de hectáreas de coca cultivadas de Colombia” (semana.com).

Desde el ámbito internacional también encontramos factores que apoyan el fortalecimiento del radicalismo en Colombia. Un factor son sus vecinos radicales, autoritarios, militaristas, violentos y con problemas fronterizos: Venezuela y Nicaragua.Otro factor, para desgracia de Colombia y de la región, estos dos vecinos son activos promotores de la estrategia de internacionalización del radicalismo que se manifiesta entre otros entre otras, con las alianzas castro-chavistas, la ALBA, la continental bolivariana, el Foro de San Pablo. Debido a las limitaciones de la chequera petrolera para comprar aliados, la estrategia se desarrolla entre la persuasión del falso discurso y la violencia. Las recientes declaraciones sobre Colombia desde el gobierno bolivariano pareciera que empiezan a privilegiar la violencia.

Para la democracia latinoamericana y más concretamente colombiana el radicalismo es una potencial amenaza, lo que exige de una sólida coordinación de los gobiernos y movimientos democráticos para luchar contra el radicalismo.

En esa lucha, un elemento fundamental es demostrar al mundo la farsa, el fracaso y la violencia de los casos venezolano y nicaragüense. Todo indica que el Presidente Duque enfrenta una prueba de fuego, que le puede transformar en líder de la democracia en la región

 

La implosión


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Por: Marianella Salazar

Nunca como antes han pesado tanto las acciones de la comunidad internacional en nuestro escenario político. La farsa electoral de este domingo no será reconocida y el régimen de Nicolás Maduro no será legitimado. Desde el 21 de mayo en adelante tendrá el trato que se merece como un dictador que ha causado innumerables daños y sufrimientos al pueblo venezolano: genocidio, represión, torturas, un sinnúmero de violaciones de los derechos humanos, corrupción, robo de fondos públicos, apropiación de la propiedad privada, chantaje, fraude, limitaciones de los derechos democráticos. Todo un cúmulo de delitos que no pueden quedar impunes.

El destino final de los dictadores y de sus colaboradores es la Corte Penal Internacional. Más pronto que tarde emitirán las órdenes de captura contra los responsables de los crímenes de lesa humanidad perpetrados a lo largo de estos casi 20 años de la dictadura institucionalizada más larga del siglo, esa peste a la que llaman socialismo del siglo XXI. Antes no era así, los dictadores huían y se iban a otros países con todas sus culpas sin responder por nada, había lugares para ellos, pero el mundo cambió y los presidentes antidemocráticos tienen pocos lugares donde refugiarse.

La mundialización de la democracia es producto de un conjunto de cambios en la visión política, sobre todo ética. Cada vez se tiene más conciencia de que el ser humano es un valor en sí mismo, por eso el mundo observa conmovido cómo el gobierno de Maduro viola los derechos humanos de millones de venezolanos, de los que se quedan en esta tierra arrasada, de los que buscan desperdicios en la basura y de los que huyen despavoridos por las fronteras acarreando problemas graves en las economías de la región, ocasionando calamidades sanitarias al contagiar a la población de países vecinos con enfermedades ya erradicadas.

Venezuela implosiona, se derrumba y sus efectos nocivos en el hemisferio tienen que ser neutralizados, por eso el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, la semana pasada señaló en la OEA que “cada día que pasa Venezuela se convierte en un Estado cada vez más fallido, y debemos recordar que los Estados fallidos no tienen fronteras”. A buen entendedor, pocas palabras.

Estados Unidos y sus aliados no se quedarán de brazos cruzados. Pence recordó también las afirmaciones del presidente Trump: “Estados Unidos no se quedará ocioso mientras Venezuela se viene abajo”. Las sanciones que Estados Unidos, Canadá, la comunidad europea han venido imponiendo a los funcionarios del régimen genocida de Maduro por narcotráfico, financiamiento y apoyo al terrorismo, lavado de capitales y por violación de los derechos humanos, continuarán incrementándose. El cerco internacional es cada vez más estrecho, por eso están condenados a permanecer en el país convertido en su guarida, se aferran al poder y desconocen las advertencias enviadas desde lo externo y lo interno.

El régimen no tiene futuro, no hay que ser adivinos para entender cuál será la reacción que tendrá el pueblo después del 21 de mayo, cuando se agrave la situación económica que ya es insostenible y comiencen a eliminar los bonos; cuando las cajas de los CLAP aparezcan una vez a la cuaresma con menos productos; cuando la gente decida reclamar con mayor vehemencia la falta del vital líquido y de la electricidad, de alimentos y medicinas; cuando civiles y militares tomen cartas en el asunto y marquen definitivamente la salida del régimen.

Maduro y sus secuaces no son intocables. Habrá que hacer llamados a la cordura y al perdón para los que desde el poder provocaron tanto odio. Por su bien, Maduro debería renunciar antes de que le cierren las puertas en Cuba, Nicaragua o Bolivia.

Así, se despide de Venezuela Daniel Pardo / BBC de Londres en Venezuela Daniel Pardo / BBC Mundo


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“A veces no me queda claro si Venezuela es un lugar feliz o infeliz. Porque parece ambas cosas.
Más allá de las penurias que sufre el país, y por muy pesimista que esté, el venezolano anda por la vida regalando gestos fraternales.
La gente más alegre del mundo puede encontrarse en una cola kilométrica en el supermercado o en un hospital quebrado y sin insumos.
Temo que pronto vaya a suscribir lo que decía Gabriel García Márquez, quien en su “Memoria feliz de Caracas” (1982) escribió que “una de las hermosas frustraciones de mi vida es no haberme quedado a vivir para siempre en esa ciudad infernal”.
Hasta Gabriel García Márquez se enamoró de Caracas.
Pero el recuerdo que me llevo es más feliz que infeliz.
Incluso en las kilométricas colas es posible encontrar sonrisas y gestos fraternales.
Porque en la esencia del venezolano, en ese limbo entre felicidad e infelicidad, encontré enseñanzas para el resto de mi vida, aquellas en la raíz de instituciones como “poco a poco se llega lejos”, “esto es lo que hay” y “al mal tiempo, buena cara”.
Echaré de menos…
Y me transportaré a las playas del Caribe cada vez que huela y beba uno de los exquisitos rones venezolanos (también, dicen, los mejores el mundo)
Memoria feliz de Venezuela
Cuando hable de la Venezuela que viví tendré que mencionar escasez, inflación, delincuencia, gente jodida en un sinfín de maneras.
Pero haré el esfuerzo de ir más allá de esta coyuntura, lejos de los cínicos, corruptos y malandros.
Me llevo, más bien, la sonrisa del recogedor de basura, el coqueteo de la funcionaria pública: ese calor humano caribeño que tanto extrañan los miles de venezolanos que se han ido del país recientemente.
Los venezolanos que ríen para sobrellevar la crisis.
Es como si en Venezuela la movilidad social estuviera en la cultura; como si el clasismo fuera cuestión de las minorías: acá el chofer es el confidente del jefe y la empleada del servicio, un pilar en las familias de clase media.
No hay sueldo ni vestimenta ni buenos modales que estén por encima de un saludo, de una broma que democratice las relaciones: que ponga a un mototaxista en el mismo rango de un ministro; que archive, rápidamente, el trato de “usted”; que inspire, en cuestión de segundos, decirle “mi amor”, “mi cielo” o “papito” a un desconocido.
Venezuela vive en un raro estado de paciencia, de tolerancia. La impuntualidad es permitida.
Del país me llevó las sonrisas.
Algunos venezolanos dicen que ese estado de constante regocijo, de no tomarse nada en serio, es lo que “tiene a este país jodido”.
Pero para mí es una enseñanza de que no hay preocupación que arregle los problemas, esa gran solidaridad no la veo en ningún lado de la desarrollada Londres ni de mi Europa allí ni las familias se ven en su mayoría…
Ser feliz es gratis, aprendí de los venezolanos.
“Por mucho que la arepa este cara”