Qué son los BRICS y qué peso tienen en el mundo.


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El bloque que hoy agrupa a Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica existe oficialmente desde hace una década. Qué importancia tienen a nivel internacional, cómo funcionan y qué diferencias tienen entre ellos.

Jair Bolsonaro espera el arribo de cuatro poderosos presidentes a Brasilia este martes 12 de noviembre. El ruso Vladimir Putin, el indio Nerendra Modi, el chino Xi Jinping y el sudafricano Cyril Ramaphosa llegarán a Brasil para asistir a la Cumbre de presidentes de los BRICS.

Pero, ¿qué son los BRICS y qué peso tienen en el mundo? El término BRIC apareció por primera vez en 2001, cuando el economista del banco de inversión Goldman Sachs, Jim O’Neil, lo usó para agrupar a los principales mercados emergentes: Brasil, Rusia, India y China.

Para O’Neil, Brasil, Rusia, India y China dominarían la economía para 2050 por su gran población, extensión territorial, recursos naturales, altísimos crecimientos de PIB… Un combo apetecible para la inversión extranjera directo.

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Venezuela?… Trasfondo de la segunda Guerra Fría.


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P0r: @FernandoMiresOI

 Dos temas han dominado la prensa mundial durante los últimos días. Uno: el reconocimiento de Estados Unidos a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela, seguido por el ultimátum de las naciones europeas a Nicolás Maduro para que muestre disposición a convocar nuevas elecciones. Dos: la ruptura del acuerdo nuclear entre EEUU y Rusia. Los dos temas tienen un solo destinatario: Vladimir Putin. Razón más que suficiente para que la mayoría de los comentaristas políticos norteamericanos y europeos hubieran comenzado a hablar de “La Nueva Guerra Fría”.

“Nueva Guerra Fría”: Como titular de periódico es bueno. Como expresión de una nueva realidad política internacional, tal vez. La llamada Guerra Fría -término inventado por el escritor George Orwell en 1946- fue una confrontación indirecta entre dos grandes potencias mundiales. Pero Rusia es hoy solo una potencia regional (Obama dixit) aunque con pretensiones de erigirse en sucesora de esa potencia mundial formada por la URSS y sus aliados. Es lo que justamente quiere evitar -en continuidad con la política Obama- la administración Trump. Parece ser también la filosofía que inspiró a Trump a romper el día 01.02-2019 con el así llamado Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF, por sus siglas en inglés).

El término “alcance intermedio” juega un rol fundamental. Estados Unidos dispone de zonas europeas para realizar operaciones de alcance intermedio y hará lo imposible para que Putin no intente crearlas en sus cercanías, es decir, en América Latina. A partir de esa situación se explica el interés de Putin por cultivar amistad con las “tres dictaduras”: Cuba, Nicaragua y Venezuela y, a su vez, el interés de Trump para que Putin saque lo más pronto posible sus manos de América Latina.

La posición de Trump frente al tema venezolano tiene por lo tanto muy poco que ver con la tragedia que vive Venezuela bajo la férula de Maduro. Lo que más interesa a Trump es advertir a su colega Putin que los propósitos orientados a expandir su radio de acción geopolítica tienen límites. Dicha posición cuadra perfectamente con la premisa sentada en el pasado reciente por Henry Kissinger: “Ninguna Cuba más en América Latina”. Si Kissinger alentó la instalación de crueles dictaduras militares en el cono sur a fin de detener al “comunismo”, hoy Trump levanta su mano en contra de Putin y también mueve negativamente el dedo: “Aquí no, tú. Todavía mantenemos nuestras zonas de influencias. Con ellas no te metas Vladimir”.

Trump ha tenido hasta ahora un comportamiento respetuoso hacia Putin. Mucho más que hacia Angela Merkel, para poner un ejemplo. Retiró incluso sus tropas de Siria cediéndosela amablemente a Putin, aceptando que ese espacio le corresponde al autócrata ruso por derecho propio al haber “pacificado” sangrientamente al país y convertido al tirano Bashar al- Asad en su empleado personal. El problema es que durante la implementación de esas decisiones bilaterales, Trump no se dignó a hacer la menor consulta a sus ex aliados de Europa. Fiel a su creencia de que solo él debe velar por los destinos de América, pasó por alto el hecho de que Rusia es el principal adversario de la UE, el que alienta ultraderechas y ultraizquierdas para desestabilizar a sus gobiernos, el que espera el primer resquicio para recuperar posiciones perdidas por la ex URSS en Ucrania y probablemente en los países bálticos. En ese marco hay que ubicar la ruptura de los convenios relativos al armamento nuclear.

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