El día en que Escarrá llamó a la rebelión cívica tras polémica reforma constitucional de Chávez


En el presente su conciencia solo costò  unos millones de dolares. Traicionando su tierra y su juramento como Constitucionalista.

Escarrá explica detalladamente el artículo 350 e insta a los venezolanos a aplicarlo. 

El día de ayer la oposición por fin logró dar el gran paso de activar el artículo 350 y así entrar en desobediencia civil, pues de alguna u otra manera tienen que buscar la forma de salir de esta Invasión Extranjera.

Hermann Escarrá es de los pocos políticos que han sabido explicar claramente el artículo 350. En este viejo video se le puede escuchar convocando a la gente en la calle para restaurar la democracia, y sacar al régimen y a los cubanos que han invadido Venezuela.

Lo normal sería que todos compartamos este vídeo hasta el cansancio, a pesar de que ya tiene algunos años, en tiempos en los que Escarrá buscaba ganarse un lugar en la oposición, en el que se ganara un buen fajo de dólares, pero como no fue así, meses después de hacer este vídeo se convirtió en uno de los chaburros más tercos.

Este vídeo deja claro una vez más que todos los políticos que están dentro del régimen son comprados, falsos, mentirosos y engañan a sus propios seguidores. En esa ocasión Escarrá hacía este llamado contra la “camarilla” que acompañaba a Hugo Chavez, y advertía que había llegado la hora de restaurar la democracia. justo ahora, este individuo quiere que desaparezca este vídeo, pero por el contrario, tenemos que retwitearlo, publicarlo, postearlo, compartirlo, enviarlo y exhibirlo en todos los medios posibles.

¡A DÍAS DE PERDER LA REPÚBLICA! “Un territorio sin ley”, por Laureano Márquez


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El tío Montesquieu nos enseñó algo que los venezolanos de este tiempo hemos entendido a cabalidad con mucha muerte, dolor y sacrificio: sin división de poderes el hombre pierde la libertad y se convierte en un esclavo del déspota de turno.

Laureano Márquez / TalCual

¿Leí bien?, es lo primero que me pregunté. Desde el máximo tribunal se dice que “Chacao es un territorio sin ley”. Es que Venezuela parece ya una obra de Ionesco, qué curioso, qué extraño, qué coincidencia. ¿Un territorio sin ley? Eso dicho desde la “cima” del derecho, que es el cráter del volcán más profundo del continente, resuena demasiado. Es lo que llaman los expertos disonancia cognoscitiva. Como que el carpintero diga: “hay que meter presos a los que talan árboles”; como que el carnicero diga: “por qué sacrifican a los animales, hay que ser vegetarianos”. Por qué olvidamos con tanta frecuencia la parábola de la paja en el ojo ajeno. Para comenzar, los profesores que hacen ciencia ficción en las escuelas de Derecho, definen ley como: “norma jurídica dictada por un cuerpo legislador”. El TSJ suprimió el cuerpo legislador que los venezolanos votamos, elegimos y designamos. Es decir, no hay ley porque no hay órgano legislativo, ni división de poderes, ni justicia, ni bien común, ni seguridad jurídica, ni pirámide de Kelsen, ni constitución. Pero más allá, no hay eso que los antiguos llamaban sindéresis, sentido de la historia, respeto por el ineludible juicio eterno, dicho más claramente: lo que no hay es vergüenza, eso que le enseñaron a uno en la casa cuando le explicaban que no se podía andar corriendo desnudo por ahí. No hay ley en Chacao, ni en el resto de Venezuela.

Es que como diría Charles Louis, las leyes tienen espíritu, como el cantar, que tiene sentido, entendimiento y razón. Es decir las leyes tienen lógica: suspender elecciones que establece el ordenamiento jurídico en nombre de la democracia, por ejemplo, va contra eso que llaman los andaluces el sentío comú. El tío Montesquieu nos enseñó algo que los venezolanos de este tiempo hemos entendido a cabalidad con mucha muerte, dolor y sacrificio: sin división de poderes el hombre pierde la libertad y se convierte en un esclavo del déspota de turno. La ley, como fundamento del estado de derecho requiere que quien las aplica, lo haga teniendo la justicia como norte. Ser eso que llama el fiel de la balanza, no el contrapeso. La idea de representar a la Justicia como una dama ciega es porque ella no ve a quien condena o absuelve. No sabe si es pobre o rico, humilde o poderoso.

No hay nada más amenazante para la convivencia humana que aquel que lleva en sus manos la espada de la justicia tuerza el sentido de una norma con su interpretación de tal modo que termine haciendo con ella exactamente lo contrario de lo que la norma buscaba. Es verdad que un juez puede equivocarse y una cosa es el error, propio de los hombres, pero armar el rompecabezas del derecho para conseguir un propósito preestablecido en beneficio de alguien, que además ha hecho daño o delito, es ruin. Por eso se dice “que Dios y la Patria os lo premien, si no que os lo demanden”, porque en esto está el Supremo Autor de por medio, aunque se le llame principios, conciencia moral o, si quieren, escrúpulos.

A las frases del chavismo les ha dado últimamente por rebelarse también en contra de sus dueños, los nuevos “escuálidos” han hecho que la constitución se vuelva una “moribunda”, la devoran sus padres; la “podredumbre”, eso que llaman las “cúpulas podridas”, la “oligarquía leguleya”, pues –que viene a ser el gobierno de unos pocos–, lleva el rumbo de la nación.

¿Un territorio sin ley?

Sí señor, escasea también eso por acá. Y hay varios millones de ciudadanos en cola, esperando a ver si llega.

A Luisa Ortega Díaz… Quítese es vestido de comadre de barrio y póngase el de FISCAL GENERAL DE LA REPÚBLICA DE VENEZUELA.


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Que se calle Luisa y hablé la Fiscal General, por Víctor Bolívar.
Desde hace varias semanas Luisa Ortega Díaz viene haciendo ruido. Los diarios nacionales e internacionales la titulan como el nuevo super héroe venezolano, los políticos le guiñan el ojo, la gente se llena de esperanza al escucharla y las redes sociales la convierten en tendencia nacional. Pero hasta ahora solo hemos escuchado a Luisa, no a la fiscal general de la república.

Así, Luisa nos ha hablado (con el titubeo que la caracteriza) contándonos un poquito de las historias que hoy en día la gran mayoría de los venezolanos conocemos de cabo a rabo: el carácter dictatorial del gobierno venezolano, la ausencia de estado de derecho, la violación sistemática de los derechos humanos, la escasez de productos y servicios básicos, la destrucción de la economía, y los altos índices delictivos, etc.

Luisa ha dirigido al país cada una de sus ruedas de prensa como si se tratara del encuentro entre dos comadres. Un día casi entre risas declara nada más y nada menos que el Tribunal Supremo de Justicia ha roto el hilo constitucional al asumir las funciones de la Asamblea Nacional, y a los pocos días como si intentara contar un pequeño chisme, suelta que ha habido uso abusivo de la fuerza pública, que hay unos cuantos jóvenes muertos como resultado de ello y que hay tribunales militares juzgando a civiles. Vaya cuentecito.

Esto no tendría nada de malo si Luisa fuese solamente Luisa y no la Fiscal General de la República, pero de hecho Luisa es la titular de la acción penal y quien dirige el Ministerio Público. En cumplimiento de sus funciones Luisa pudiera ser ese super héroe que la prensa titula, los políticos le guiñan el ojo y los venezolanos aclaman, sin embargo, no lo es.

Ella podría (si quisiera) solicitar el antejuicio de mérito del presidente de la república, del ministro de interior y justicia y del ministro de la defensa, por haber ordenado el desproporcionado ataque a manifestantes desarmados, causando la muerte de decenas de venezolanos, la mayoría de ellos por disparos a quema ropa cuyas pruebas abundan (declaraciones de testigos, videos, autopsias) y además son de fácil acceso para una persona que ocupa la investidura de Luisa.

Si realmente Luisa tuviese la intención de ejercer su cargo, podría solicitar el enjuiciamiento de todos aquellos jueces y fiscales militares que obviando el principio constitucional del juez natural han estado violando el debido proceso al enjuiciar a civiles no teniendo competencia para ello.

Incluso ha podido Luisa evitar toda esta calamidad que está viviendo el país hoy en día, instruyendo a sus fiscales con competencia en materia electoral a que se opusieran a las medidas cautelares dictadas el año pasado por jueces penales, evidentemente incompetentes para suspender el referéndum revocatorio que nos habría garantizado una salida democrática de esta calamidad que algunos han calificado de “revolución del siglo XXI.”

Si por algún momento Luisa en su titubeo ha pensado en dedicarse solamente a opinar sobre los asuntos de trascendencia nacional, este servidor la invita a que ocupe el papel que como articulista de este diario desempeña a cambio de que lo deje ejercer sus funciones por un par de días y desplegar los poderes inherentes a su cargo.

La responsabilidad de Luisa (por cómplice) en el Estado forajido que se ha institucionalizado en Venezuela es evidente. La actitud de Luisa hasta ahora ha sido un show, solo dejará de serlo el día en que Luisa decida que su cargo es mucho más que varios escoltas y camionetas que la acompañan a donde va y personas que la llaman doctora por doquier, para convertirse en la fiscal general de la república ejerciendo plenamente las funciones consagradas en los artículos 284, 285 y 286 de nuestra Constitución y acusando a los responsables del mayor desastre de orden social, económico y político que ha conocido la historia del país. Mientras tanto Luisa solo seguirá siendo Luisa y Venezuela seguirá con un vacío en la Fiscalía General de la República.

El violín de Paganini/… Resiste Venezuela


Resistencia social69 Wuilly Arteaga relato llorando como un uniformado le arrebato su violin y lo dano 26May17

Hubo un gran violinista llamado Paganini. Algunos decían que era una persona extraña. Otros, que había en él algo sobrenatural. Las notas mágicas que salían de su violín tenían un sonido diferente, y por eso nadie quería perder la oportunidad de verlo tocar. Una noche, el escenario estaba repleto de admiradores preparados para recibirlo. La orquesta entró y fue aplaudida. EL director entró y recibió una gran ovación. Pero cuando la figura de Paganini surgió, triunfante, el público deliró. El violinista se puso el instrumento en el hombro, y lo que siguió fue indescriptible: blancas y negras, fusas y semifusas, corcheas y semicorcheas parecían tener alas y volar al toque de aquellos dedos encantados.De repente, un sonido extraño interrumpió el ensueño de la platea: una de las cuerdas del violín de Paganini se había roto. El director paró. La orquesta se calló. El público estaba en suspenso. Pero Paganini no se detuvo. Mirando su partitura, continuó extrayendo sonidos deliciosos de su violín atrofiado. El director y la orquesta, admirados, volvieron a tocar.Cuando el público se tranquilizó. De repente otro sonido perturbador atrajo su atención. Otra cuerda del violín se rompió. El director y la orquesta pararon de nuevo, mas Paganini continuó como si nada hubiera ocurrido. Impresionados, los músicos volvieron a tocar.Pero el público no podía imaginar lo que iba a ocurrir a continuación. Todos los asistentes, asombrados, gritaron un “¡oohhh!” que retumbó por la sala: otra cuerda del violín se había roto. El director y la orquesta se detuvieron. La respiración del público cesó. Pero Paganini seguía: como un contorsionista musical, arrancaba todos los sonidos posibles de la única cuerda que le quedaba al destruido violín. El director, embelesado, se animó, y la orquesta volvió a tocar con mayor entusiasmo. El público iba del silencio a la euforia, de la inercia al delirio.

Paganini alcanzó la gloria, y su nombre corrió a través del tiempo. No fue apenas un violinista genial, sino el símbolo del profesional que continúa adelante aun ante lo imposible.

Cuando todo parece derrumbarse, démonos una oportunidad y sigamos adelante; despertemos al Paganini que existe en nuestro interior. La celebridad es el arte de continuar donde otros resuelvan parar.